LA ALPUJARRA

A escasos 15 kilómetros de sa mayma se encuentra La Alpujarra granadina. Una comarca de alta montaña situada en la ladera sur de Sierra Nevada. Es impresionante ver como la población se adapto a las condiciones impuestas por la geografía creando un paisaje único de pueblos aferrados a las montañas, acequias para aprovechar la última gota de agua que llega desde las cumbres nevadas y una imponente escalera de terrazas de cultivo que convierten las laderas en verdaderos vergeles. La principal seña de identidad del lugar es su arquitectura popular heredera directa de los pueblos bereberes que poblaron la zona tras la conquista musulmana en la peninsula ibérica en el siglo VIII. La puerta de la Alpujarra es el pueblo de Lanjarón, famoso por sus aguas medicinales y balnearios, Pampaneira es el primero de los pueblos netamente alpujarreños con los que se encuentra el viajero. Desde aquí a Capileira, apenas a seis kilómetros de carretera con Bubión por el medio.  

COSTA TROPICAL

Decenas de playas y pequeñas calas de aguas cristalinas. 320 días de sol al año. Y una temperatura media anual de 20 grados. Éstas son las credenciales de la Costa Tropical, los 73 kilómetros de litoral de la provincia de Granada. Su nombre se debe a la excepcional bonanza del clima durante todas las estaciones del año, que le permitió hace dos siglos convertirse en el único lugar de Europa donde se cultivan frutos tropicales como el mango, la chirimoya y el aguacate. Nombres que evocan sabores y lugares exóticos y que, sin embargo, son propios de uno de los rincones más privilegiados de Andalucía, la Costa Tropical.

Diecinueve municipios componen La costa tropical. Fundado por los fenicios unos mil años antes de Cristo con el nombre de Sexi, Almuñécar es un lugar cargado de historia que conserva restos de una fábrica romana de salazones, cinco tramos de acueducto y un castillo árabe. Este centro turístico acoge en verano un magnífico festival de jazz.

Motril es la mayor población de la provincia tras Granada. Entre sus monumentos destacan la Iglesia Mayor de la Encarnación y el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, construido sobre el antiguo palacio de recreo de la reina Aixa, madre de Boabdil, el último monarca de la dinastía Nazarí.

Salobreña se convierte en la imaginación del visitante en una gran montaña de terrones de azúcar. Sus pequeñas casas blancas y cúbicas se arremolinan frente al mar alrededor de una colina coronada por un monumental castillo árabe. Desde la cima se pueden contemplar, en un solo golpe de vista, deliciosas panorámicas sobre Sierra Nevada, el Mediterráneo y una fértil vega.

Junto a las playas de estas localidades existen pequeñas y tranquilas calas situadas en Albuñol, Castell de Ferro-Gualchos y La Mamola-Polopos. Cerca se encuentran los municipios de Albondón, Ítrabo, Jete, Lentejí, Los Guájares, Lújar, Molvízar, Murtas, Otívar, Rubite, Sorvilán, Turón y Vélez de Benaudalla, rodeados de una exuberante naturaleza.

Además de mar y cultura, la Costa Tropical ofrece infinidad de posibilidades, como la práctica del golf, el parapente, el senderismo en los pueblos situados tierra adentro, el submarinismo en los ricos fondos de Cerro Gordo y los deportes náuticos, que tienen su centro en el puerto deportivo de Marina del Este (Almuñécar) y en el Club Náutico de Motril.

Los frutos tropicales pueden degustarse en ensalada o de postre, en una comida en la que no pueden faltar los pescados de roca como el pargo y el sargo y mariscos como la quisquilla. Y con el café, el ron de caña que también se elabora en la costa tropical.

GRANADA

A los pies de su imponente Alhambra, la ciudad de Granada se ofrece al viajero llena de vitalidad, arte y cultura. La antigua capital nazarí constituye un núcleo receptor de turismo debido a sus monumentos, a la cercanía de su estación de esquí, a los valles y barrancos de la Alpujarra, así como a su conocida Costa Tropical. Pero el llamado «embrujo» que posee Granada son sus barrios, sus plazas, sus gentes, su gastronomía. La urbe es un destino de viaje en el cual, especialmente en invierno, tal y como poetizó Federico García Lorca, “…hay que hurgar y explorar nuestra propia intimidad y secreto”.

Granada en invierno

Sierra Nevada condiciona el clima de Granada convirtiendo su invierno en una estación de frecuentes heladas. Pero lejos de hacer de ella una ciudad «fría», la envuelve en la calidez de su manto blanco dotándola de una luz única. En este marco Granada incita a pasearla, a recorrerla, a perderse en ella, a levantar la vista hacia la Montaña del Sol admirando el reflejo de su nieve, a enamorarse de sus calles, callejuelas y callecitas. Este artículo desvela rincones y establecimientos para disfrutar del invierno granadino.

En pleno centro

En pleno centro se encuentra la Plaza Nueva, la cual –a pesar de su nombre– es la más antigua de Granada. Quizás sea uno de los puntos de inicio más populares de las rutas turísticas. Se halla entre el centro moderno y la Carrera del Darro. Desde ella se inicia la subida al Albaicín, ya sea por la emblemática calle antes citada o por las callejuelas que llevan a la Calderería y a sus muchas teterías. En un extremo de la plaza, frente al comienzo de la Carrera del Darro, se asienta un negocio de hostelería con más de treinta años de historia: Café Lisboa. Es un lugar de referencia para autóctonos y turistas, donde el calentarse saboreando su café de tueste propio acompañado de un pionono –pequeño pastel típico de Granada– se convierte en un momento inolvidable del día. Este sitio ofrece una carta de productos frescos y variada a la vez que sencilla, y por su ubicación, servicio y horario, es muy recomendable tenerlo en cuenta cuando se visita la ciudad nazarí.

La Carrera del Darro

Recorrer la Carrera del Darro es un imperdible en el invierno de Granada, pues en esta época el murmullo del río es aun más audible por arrastrar mayor caudal de agua. La calle está considerada una de las más bonitas del mundo: desde ella se contempla la majestuosa figura de la Alhambra. En el número 5 de dicha calle se conserva un interesante y bello palacio renacentista del siglo XVII –cuyo interior alberga un museo-tienda– conocido por Patio de los Perfumes. Adentrarse en él es un viaje olfativo donde se descubren los secretos de la elaboración de perfumes y se aprenden los métodos de fabricación artesanal de sus productos. Podría decirse que han conseguido introducir en un frasco la esencia de Granada, pues han elaborado una línea de aromas que evocan los rincones de la ciudad. En la sección dedicada a la venta es posible adquirir fragancias que contienen los matices que hacen única a Granada.

El centro moderno de Granada

Un rasgo de la fisonomía del centro moderno de la ciudad es que es típicamente burguesa, con gran peso de la arquitectura del siglo XIX plasmada en numerosos edificios renacentistas y barrocos. Por su calle principal, Reyes Católicos, se vislumbra una Granada cosmopolita que ofrece entre tiendas y comercios, un rinconcito gastronómico imperdible: La Fábula. El restaurante se encuentra en el interior de un hotel asentado en un antiguo palacete. Todo el edificio fue rehabilitado siguiendo los cánones de arquitectura de los antiguos palacios andaluces. Por ello posee un característico jardín con fuentes y plantas aromáticas. La gastronomía cobra vida en este sitio guiada de la mano del chef Ismael Delgado, galardonado con un estrella Michelín en el 2008. Su cocina de autor es tranquila y sosegada en un entorno privilegiado y único, convirtiendo el acto de comer en un despertar de los cinco sentidos.

Reflejo del encanto del pasado

Sin abandonar el corazón de Granada, unas calles reflejo del encanto del pasado y de la armonía arquitectónica actual de la urbe conducen a la popular Plaza de Gracia. En ella, el establecimiento Puesto 43 representa la tradición granadina y su relación con el pescado. Más de cien años lleva este negocio familiar seleccionando los mejores productos de la mar, para finalmente en el año 2012 abrir las puertas de un restaurante en el que “sentarse a la mesa” es una experiencia que acerca a la cultura culinaria de Granada. Recomendado durante cuatro años consecutivos por la guía Michelín su chef, Blanca Sánchez, deleita al comensal sorprendiéndolo con el sabor del mar, y a través de él, emocionándolo.

«Para conocer bien Granada…»

Tal y como escribió el poeta y se indica en el inicio de este texto, “para conocer bien Granada hay que hurgar y explorar nuestra propia intimidad y secreto”. Al hacerlo nos dejamos llevar no por los grandes monumentos, sino por enclaves de belleza inmaterial e indescriptible como el Paseo de los Tristes, el Barrio del Realejo, Sacromonte, los Cármenes del Albaicín, el Lavadero de la Puerta del Sol, el mirador de San Miguel Alto, el de San Nicolás…, para descubrir que la ciudad nazarí, al igual que nosotros mismos, late y posee sentimientos.

VALLE DE LECRÍN

El Valle de Lecrín es un lugar privilegiado donde conviven todos los climas existentes. Desde el clima subtropical, al sur, cerca de la costa tropical. Templado, en el centro, donde se cultivan naranjas y limones. Mediterráneo, en el norte. Húmedo, cerca de la Laguna. Hasta el frío y nórdico, en los picos de la zona meridional de Sierra Nevada. Debido a su clima, y a la abundancia de agua y sol, hacen de este enclave un lugar privilegiado para vivir o disfrutar de unos días de descanso, con infinidad de lugares para visitar: cataratas, desfiladeros, lagunas, embalses, emblemáticos puentes, ríos, bosques, dehesas, antiguas acequias, picos nevados, etc. Descubre las muchísimas rutas que hay en el valle y disfruta de una gran diversidad de aves, flores, árboles y plantas de todo tipo. El valle ofrece una variada gastronomía con un pasado mozárabe, exquisita en esta zona por la gran riqueza de su agricultura.

NIGÜELAS

Municipio granadino, perteneciente a la comarca del Valle de Lecrín; llamado “el balcón del Valle”. Está situado en el margen derecho del río Torrente y al pie de la montaña El Zahor, a 931 m. de altitud. Dista 3 Km. de Dúrcal, 28 Km. de Granada y 15 min. de la Alpujarra. Situada a medio camino entre la capital y la costa granadina.
Desde este pueblo –y su término municipal- se pueden contemplar una gran variedad de preciosos paisajes como la vista del casco urbano y Sierra Nevada al fondo desde la antigua carretera nacional. La Razuela, una pequeña explanada al pie de El Zahor, por encima de la población, que constituye un espléndido mirador de toda la Comarca. Los Cahorros, en el río Torrente, a 1 Km. del núcleo urbano. Las calles y patios que recuerdan su origen musulmán. La Sierra, a la que se accede mediante carriles que parten de la población.
Esta zona tiene mucho que ofrecer a viajeros y visitantes; excelentes senderos para andar, tiendas de artesanía local, bares de tapas. Los lugareños son amables y abiertos. Existen muchos lugares de interés, como baños árabes, castillos en ruinas, molinos de aceite antiguos e iglesias interesantes.
Los recursos de sus 1.200 habitantes son fundamentalmente agrícolas: olivos, almendros, los agrios, el cereal, leguminosas , viñedos y patatas. Cuenta también con una gran tradición teatral y musical.

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